
Comisaria: Assun Clar
El tiempo se acaba. O quizás ya se ha acabado. Un tiempo valioso para cambiar y resolver los retos de todos los tipos que ahogan nuestro mundo.
La intervención quiere poner de relevo la necesidad de un cambio de paradigma. La sociedad actual está malograda por los enfrentamientos políticos, sociales y medioambientales. Muchas voces reclaman cambios para parar el deterioro que suframos a nivel colectivo. El arte es una plataforma idónea para apoyar a estas reivindicaciones puesto que apela a la recepción por medio de canales no habituales, no explícitos, que frotan el consciente, de forma que la recepción toma un sentido que llega a niveles menos terrenales.
Joana Cera usa el arte para exponer aspectos de esta situación. El arte como altavoz, como revulsivo que despojo del que se nos muestra amortiguado o que, en todo caso, sentimos como ruido de fondo sin escuchar.
Cada individuo juega un rol clave y tiene la clave para cambiar determinadas situaciones. El artista juega con el bilingüismo y la polisemia como un camino para abordar, de forma sutil y tangencial, como si fuera un roce que te toca la espalda, su mensaje: el del cambio y el de la comunicación frente a las opciones que nos proponen.
Su obra, llena de registros, nos convoca a considerar el tiempo en todo su alcance. Tiempo terrenal y abstracto, tiempo sin fin que conecta con la vida y la nada o, acaso, con el más allá. Tiempo cíclico que vuelve una y otra vez pero siempre cambiante. Las palabras de Martí Peran dirigidas a la obra de Joana Cera son aclaratorias en este sentido:
El lenguaje escrito y sonoro, la escultura, la fotografía y el video son los instrumentos con los cuales nos hace llegar sus reflexiones. Un lenguaje multidisciplinario que permite trasladar los contenidos con una gran riqueza de expresiones. Unas obras caracterizadas por la sutilidad en la hora de librar sus mensajes simbólicos, nunca llamativas; obras siempre sugerentes, cuchicheadas al oído para que el espectador pueda conectar y completar su sentido. Pero también dotadas de una calidad estética depurada, donde cada medio de expresión usa sus recursos propios para manifestar sus objetivos. Todo ello, manifiesta la capacidad del arte para expresar contenidos a la vez intelectuales y sensibles, que aspiran a abordar el que no es visible.